Steven Wilson – “Routine”

Es la rutina, pero no la que todos mayormente conocemos. O sea, la de ir todos los días por la misma senda, al mismo escritorio, a cumplir con las mismas tareas mediante las cuales ganamos nuestro sustento. “Routine“, quinto tema de “Hand Cannot Erase” de Steven Wilson, no pone el foco ahí.

“Extracto del video animado de “Routine” realizado por Jess Cope, fundadora y socia en ‘Owl House Studios'”
“Extracto del video animado de “Routine” realizado por Jess Cope, fundadora y socia en ‘Owl House Studios'”

La Rutina “maníaca”

Routine” Es la historia de una mujer en la más absoluta soledad. Sintiendo a diario los mismos olores impregnados en prendas que ahí quedaron, pero que ya nadie usa. Lustrando y acomodando los mismos portaretratos que muestran intactas presencias que, en realidad, son ya perpetuas ausencias. Ordenando y acomodando prendas que nadie se volverá a calzar, jamás. Tendiendo cama tras cama una y otra vez, día tras día. Camas que son como sepulcros donde nadie yace siquiera, donde nadie descansa.

El piano que ya no suena. Los libros que nadie lee. Los viejos dibujos infantiles que siguen intactos cual fotogramas de un pasado remoto que nunca volverá. Las mochilas escolares que ya no van a clase. Cartas que siguen llegando y que ella apila sistemática y metódicamente, pero cuyo destinatario no puede ya leerlas. El piso que no se ensucia pero que ella lava, y lava, y lava. Los mismos lugares, la misma rutina que se repite y se repite todos los días. La misma mesa con cuatro platos repletos de comida pero donde ahora come solo una persona, ella.

El Quiebre

“Extracto del video animado de “Routine”, realizado por Jess Cope, Fundadora y socia en ‘Owl House Studios'”
“Extracto del video animado de “Routine”, realizado por Jess Cope, Fundadora y socia en ‘Owl House Studios'”

Un accidente doméstico limpiando un plato y una gota de sangre, una metáfora del alma misma que logra drenar el dolor y así purificarse. Un quiebre sumamente doloroso pero un despertar de conciencia liberador.

Ya no hay vuelta atrás, no hay nadie más que ella. Nadie va a ocupar esos lugares vacíos. Nadie va a tocar más ese piano. Nadie va a dormir más en esas camas. Esos juguetes nunca más van a ser usados por esos niños que ya no están, y que nunca volverán. Su esposo y su dos hijos pequeños han sido brutalmente masacrados a la salida del colegio, reza un viejo periódico que aparece en el piso y que, muy posiblemente siempre estuvo ahí. La verdad ya no puede ser ocultada tras ningún velo de fantasía, la rutina ya no es necesaria.

El Duelo

Un duelo “convencionalmente” se establece dentro de un período de dos años para no ser considerado como crónico, como patológico. O sea, para no dejar estancado al ser humano en la tristeza, o bien derivar en una depresión o en lo que también se conoce como melancolía.

Una situación de duelo tiene que ver con alguien que ha perdido algo, pero ha perdido básicamente “un objeto que representaba algo para él”. Ampliando el concepto, cuando uno hace un duelo también uno duela “lo que uno fue para ese otro que ya no está”.

Un caso práctico

Emanuel  iba a comer a casa de la abuela todos los días, una abuela con quien él tenía una relación muy intensa, que finalmente muere. Un día Emanuel tenía que acudir a su sesión ordinaria de terapia pero acusa no poder asistir porque tenía que pasar a comer por su casa. El analista no lo presiona, simplemente le dice que su turno no lo ocuparía, que lo esperaría igual si él quería acudir. Emanuel se enoja fuertemente porque siente que el terapeuta le estaba imponiendo algo, y no acude a consulta.

Finalmente retoma su tratamiento y tiempo después, a través del análisis, logra despejar su mente y asimilar que era “ese preciso momento del almuerzo” lo que era especial para él, porque simbolizaba a esa abuela que ya no estaba más. Era la soledad, la cual estaba expuesta en el hecho de que “ya nadie lo esperaba con la comida”. Emanuel pudo así anotar, o bien digamos, “inscribir esa pérdida” y así poder transitarla.

El video

En “Routine”, la mujer espera a su familia en soledad, lo cual siempre es necesario para duelar a ese objeto perdido y subjetivar esa pérdida. Ella no puede parar de hacer cosas. No puede dejar de preparar la mesa, arreglar los cuartos, actuar como si nada hubiese ocurrido hasta que un día se hirió en una mano. Esa mano que definitivamente “no puede borrar al amor”, finalmente se cortó.

Entonces tuvo que frenar, y fue ahí cuando se dio cuenta de que la defensa maníaca que tenía de repetir una y otra vez la misma rutina tenía que ver precisamente con eso, “con no parar”. No parar para no tener que encontrarse con la ausencia, con lo que angustia, con lo que duele, con la tristeza misma que, en parte y aunque sea dura de atravesar, estabiliza.

“Extracto del video animado de “Routine”, realizado por Jess Cope, Fundadora y socia en ‘Owl House Studios'”
“Extracto del video animado de “Routine”, realizado por Jess Cope, Fundadora y socia en ‘Owl House Studios'”

Ese recurso al cual ella recurría a diario, semana tras semana, mes tras mes, año tras año, un buen día ya no funcionó. Entonces, recién ahí pudo empezar a notar la pérdida. Dentro de esa máscara que escondía todo el oscuro e inevitable proceso que tenía que transitar, un día vino el despertar.

Un buen día salió el sol, el cuarto de los niños, la casa entera y su cara se iluminaron. Las emociones volvieron a su ser, cosas simples retornaron. El poder volver a disfrutar de un desayuno, de una puesta de sol y hasta, por qué no, quizás, volver a conectarse con el amor.

“Video de Routine, perteneciente al canal oficial de Steven Wilson”. Realizado por Jess Cope, Fundadora y socia en ‘Owl House Studios'”

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