Motorhead, Hangar y el escándalo

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El 8 de mayo de 2004 la banda de Lemmy y compañía se presentó en Hangar, sitio de conciertos que quedaba en el barrio porteño de Liniers, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina. El recital, que se realizó en el marco de la gira de su álbum “Hammered”, tuvo a Los Natas como banda telonera. Comenzó como cualquier recital de Motorhead: “We’re Motorhead, and we play Rock and Roll”, pero terminó en escándalo.

Las causas

El concierto se iba a llevar a cabo inicialmente en la cancha de Argentinos Juniors, cuyo nombre es “Estadio Diego Armando Maradona“. Ya había entradas vendidas pero se pasó a Hangar, un recinto más pequeño. Se rumorea que ya de movida el lugar estaba sobrevendido pero, sea esto cierto o no, se siguieron comercializando entradas y encima, a precios más altos. El equipamiento era excesivo para el local de Liniers pero se utilizó en su totalidad y terminó convirtiendo al sonido en una bola de ruido ensordecedora, según testimonios. Finalmente, a toda esta desorganización tenemos que sumarle un calor sofocante, dificultad para respirar y peleas de cualquier índole y por las razones más inauditas e incomprensibles.

Los factores desencadenantes

Ya con el concierto arrancado y cuando sonaba “God Save the Queen”, tema de los Sex Pistols que supo reversionar con excelencia la banda inglesa, la gente que estaba agolpada en la puerta de entrada sin poder ingresar pujó por hacerlo por la fuerza, y lo logró.

Un local sobrevendido quedó todavía más abarrotado de público. Dificultad para respirar de parte de los asistentes y del mismísimo Lemmy Kilmister que, se dice, llevaba un tanque de oxígeno durante esa gira debido a sus problemas de salud. La maldita costumbre de prender bengalas en recintos cerrados, habitué de esos años en Argentina. Un estado de irritabilidad que iba “in crescendo” minuto a minuto por parte de la audiencia y, como frutilla de una torta envenenada, la banda que decidió concluir el show un par de temas antes, lo cual fue anunciado por Norberto “Ruso” Verea por los altoparlantes. Todo este combo desencadenó la furia y el caos de los asistentes.

Las consecuencias

Según se cuenta, imposible de confirmar, al grito metalero popular en esta parte del planeta de “Destrucción !!!” la gente se desmadró por completo, literalmente enloqueció y comenzó a saquear y romper todo el equipamiento que estaba sobre el escenario, incluido los instrumentos. El esfuerzo del equipo de seguridad de Motorhead para resguardar las pertenecías de la banda fue infructuoso. En base a testimonios recabados, hasta el telón decorativo clásico de cualquier recital de la banda fue substraído y aún sigue en poder de alguien, en algún lugar. Si, cual bandera robado al equipo rival, producto de enfrentamiento entre barras bravas.

El milagro del rock and roll

En este caso, y teniendo en cuenta lo que ocurrió a fines de ese mismo año en República de Cromañon con Callejeros, lo de esa noche fue un milagro. No hubo heridos graves, ni detenidos, ni muchísimo menos muertos. Motorhead regresó al país tres años más tarde para dar un concierto en el estadio Luna Park y Hangar cerró definitivamente sus puertas.

Pudo haber sido más grave, pudo haber sido gravísimo. Meses más tarde otra banda y otro público no tuvieron ningún ángel guardián, y lo peor se convirtió en realidad“.

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