La Música que nos conecta

“Imagen de Gordon Johnson en Pixabay“
Imagen de Gordon Johnson en Pixabay

Todos los 20 de julio se celebra en Argentina el día del amigo. Más allá de “la celebración”, que no es tan importante en sí -porque día del amigo es todos los días-, quiero poner el foco en eso maravilloso que nos une a los que compartimos gustos musicales.

La pasión por la música nos emparenta de una manera tan pero tan fuerte, que se traduce muchas veces en el hecho de que dos desconocidos, casi sin darse cuenta, terminen charlando como si se conociesen de toda la vida.

Esa simbiosis maravillosa la produce, al menos en este caso, el amor por el arte y por aquello que nos une y hace que olvidemos nuestras diferencias y, al menos por un rato, hablemos un mismo idioma. De esa comunión, en el mejor de los casos, a veces nace una profunda y prolongada amistad.

Una imagen menos feliz

“Captura YouTube. Procedencia desconocida“
Captura YouTube. Procedencia desconocida

Con el paso de los años y las pérdidas que transitamos, vamos perdiendo referentes. Por pérdidas no hablo solo de muertes en sentido literal, sino también de falta de contacto, de desconexión. Me refiero a esa ruptura que experimentamos con entes con los cuales nos enlazó un mismo gusto y saber.

Si, nos vamos cruzando con otras personas, nuevos actores sociales aparecen en nuestra vida pero ya no es lo mismo, la empatia no es igual. Entonces, con toda esta sumatoria de ausencias nos vamos inevitablemente desanclando del muelle de lo confortable y lo bello, para naufragar solos hacia un mar inhóspito, habitado por personas con gustos y costumbres que nos son ajenos.

Esto, ocurre en todo el mundo del arte en general. La gente se renueva, es el ciclo inexorable de la vida. Las generaciones cambian, las modas cambian y los gustos también. Pero, lo que nunca cambia es aquello genial, sublime, que permanece incorruptible y sobrevive al paso del tiempo y las inclemencias del mismo. “Los hombres pasan, pero el verdadero arte queda”.

Podrás charlar con alguien dentro de muchos años sobre la estructura de una Suite de 25 minutos compuesta hace décadas, pero tus hijos no van a recordar el año que viene al “artista” que escucharon este año. Por ahora, es así.”

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